¿Qué es y para qué sirve la especialización en Public History? Algunos de los términos y conceptos que se utilizan en esta área del estudio de la historia sirven como definitorios de la especialidad. Por el ejemplo, el concepto de “shared authority” o autoridad compartida, básicamente cuestiona a priori de donde emana la autoridad para producir la historia. Desde modo, esta conceptualización de autoridad conlleva admitir que ésta puede ser compartida entre el historiador (profesional), y los individuos, organizaciones o grupos sociales interesados directamente o indirectamente en la producción histórica. “Mediation” es otro concepto en el que, el historiador o “public historian”, asume el papel de mediador entre el público (la audiencia a la que va dirigida una determinada producción histórica) y el resultado reproducido por distintos medios (publicaciones, exhibiciones, medios de comunicación). De este modo, el historiador va incorporando sus historias individuales o colectivas (orales, diarios, mensajes), convirtiendo el proceso de producción histórica en un diálogo continuo e enriquecedor para ambas partes.
La teoría que envuelve Public History implica que la historia admite múltiples explicaciones y tesis. Las diferentes perspectivas combinadas ofrecen una comprensión más completa del pasado. Esto significa, entre otras cosas, el producir trabajos sobre los individuos o grupos marginados hasta el momento, o “sin voz”, y abandonar los maniqueísmos simplistas y estereotipados. La historia debe ser una experiencia educativa, que fomente el pensamiento crítico, relacionando el registro histórico con el presente y los temas en los que el público pueda sentirse atraído e identificado. Otro concepto dentro de la profesión denota que en la historia todas las representaciones del pasado pueden ser válidas dentro de ciertos límites. Por ejemplo, la coexistencia de diversas teorías sobre cómo se produjo el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial, no niegan la existencia misma del Holocausto per se. Por las razones ya expuestas, la existencia de una representación absoluta del pasado es rechazada, mientras que es en el presente, como lugar, donde existe un pasado pero no todos los pasados. La historia se convierte así en una disciplina constantemente sometida a revisión e inacabada.
